¿POR QUÉ HAY AÑOS BISIESTOS?


  Cada cuatro años sucede un singular  hecho, el mes de febrero cuenta con 29 días en lugar de 28. Por norma general los años tienen 365 días, pero cada cuatro años se añade un día. Estos años con 366 días son llamados años bisiestos, y este 2020 es un año bisiesto. Pero, ¿por qué hay años bisiestos? ¿para qué sirve que febrero tenga un día más cada cuatro años? Las respuestas a estas y otras interrogantes, a continuación:



  En primer lugar, se denomina año bisiesto al que tiene 366 días en lugar de 365, siendo el año en que el mes de febrero termina el día 29, en lugar del día 28. Esto se debe a que el año astronómico, o sea el tiempo en que tarda nuestro planeta Tierra en completar una órbita alrededor del sol no es exactamente de 365 días, sino que en realidad es de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 56 segundos (se calcula que dentro de unos 140 millones de años, el dia tendrá una duración de 25 horas, ya que la velocidad del movimiento de rotación de la Tierra es cada vez más lenta). Debido a la diferencia de tiempo que existe, y para compensar esas horas extras que se van acumulando cada año, lo que se hace en el calendario es añadir un día cada cuatro años, debido a que cada año existe una acumulación de aproximadamente un ¼ de día extra, por lo que cuatro veces esta cantidad equivaldría a un día extra, de esta manera, entre otros beneficios, las estaciones no se confunden, y por ejemplo, el inicio de la primavera en el hemisferio norte, puede seguir siendo el 21 de marzo. Sin años bisiestos cada 12 años los calendarios se desfasarían 3 días.

  Pero esto no es un fenómeno nuevo, y para seguir dándole respuesta a la interrogante de por qué hay años bisiestos, hay que referirse a la historia de los años bisiestos, desde cuándo, cómo y por qué se comenzaron a usar.

  La primera persona que vio problemas en el calendario fue Julio César. El calendario romano de entonces contaba con siglos de desfase debido a la imprecisión de su metodología. Al llegar a Egipto, Julio César pidió a un astrónomo llamado Sosígenes de Alejandría que creara un calendario para los romanos, un calendario que estuviera a la misma altura que el Imperio. El astrónomo egipcio se basó en el calendario egipcio, pero manteniendo los nombres de los meses romanos. Este calendario tenía 365 días, y otro día que se añadía cada cuatro años, algo semejante al calendario actual. Así se creó el calendario Juliano, llamado así en honor a su propulsor.

Julio Cesar

  Como el calendario romano de entonces tenía un desfase enorme, debido a la imprecisión que había tenido durante muchos años, cuando se instauró oficialmente el calendario Juliano, en el año 46 a.n.e., ese año solo duró 445 días, para compensar el desfase. A este año se le llamó “el año juliano”. El calendario fue oficial en Roma durante los siguientes siglos, hasta 1582, cuando se adoptó el calendario gregoriano. Como el calendario juliano exigía un día adicional cada cuatro años, los romanos decidieron que este sería en febrero, que en ese entonces era el último mes del año.

El nombre bisiesto proviene del latín "ante diem bis sextum Kalendas Martias", (que significa sexto día antes de las calendas de marzo), es decir el 24 de febrero. Como la frase era un poco larga se terminó resumiendo en "bis sextus", o bisiesto en español.

  Pero el calendario Juliano realizado por Sosígenes tenía un problema, un error de cálculo en el número de días que había en un año, por lo que la cifra se iba unos 11 minutos más de lo que se debía. Este error de cálculo a lo largo de más de mil años había hecho que existiera un desfase de más de diez días.

Por eso, en 1582, el papa Gregorio XIII decidió, a través de una bula papal, "perfeccionar" el calendario. Una de las modificaciones fue que el día adicional de los años bisiestos sería el 29 de febrero y no el 24, fijado por el calendario juliano. A este nuevo calendario se le llamo calendario Gregoriano, y es que el que se usa en la actualidad. Con la asesoría del astrónomo jesuita Christopher Clavius, GregorioXIII también estableció que después del jueves 4 de octubre de 1582 sería 15 de octubre, una supresión de 10 días que ayudaba a desaparecer el desfase con el año solar. Y para que este desajuste no volviera a producirse, se creó un sistema de excepciones a los años bisiestos.

Sin embargo no siempre hay años bisiestos cada cuatro años, en ocasiones los hay cada ocho, esto se debe a que como se planteó con anterioridad, un año no tiene exactamente 365 días, y el desfase de tiempo de aproximadamente 6 horas se compensa añadiendo un día más (6 horas por año equivale a 24 horas cada cuatro años, lo que suma un día); Pero como el desfase tampoco es de 6 horas exactas sino de 5 horas, 48 minutos y 56 segundos, se determinó que no serán años bisiestos los que sean múltiplos de 100, excepto si también lo son de 400. Por esta razón no fueron bisiestos los años 1800 ni 1900, pero sí lo fue el año 2000. Y por este mismo motivo ni el año 2100 ni el 2200 serán bisiestos.

  Por último, como curiosidades, en el mundo anglosajón, a los que nacen un 29 de febrero se les llama “leapers”, palabra que proviene del término Leap Year, año bisiesto en inglés. En Irlanda se premia con 70 libras (unos 92 dólares) a los niños y niñas que nacen en Leap Year. Y desde 1896 (con la excepción de 1900 y los años de guerras mundiales), en cada año bisiesto se celebran también los Juegos Olímpicos (de verano), que en este año 2020 tendrán su sede en Tokio, Japón.










2 Comentarios

  1. Muy interesante. Tengo familiares que cumplen precisamente en esa fecha. Y leaper o no, es un cacao felicitar. jeje!! Un saludo!!

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  2. Saludos. Nacer un 29 febrero es poco común, imagino que tus familiares opinen lo mismo.

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